Se suponía que esta no iba ser una semana como las demás. Iba a ser mejor que las demás, una semana estupenda, genial. Dos conciertos, una de mis formas favoritas de gastar tiempo y dinero, ni más ni menos. Uno, un habitual, una cita casi anual o bianual con un tipo genial, el señor Elliot Murphy esta noche. El otro una deuda conmigo misma que saldar casi 21 años después, Europe, el viernes.
Y vaya por Dios… como esos carteles en los que reza “Hoy hace un día estupendo. Seguro que viene alguien y lo jode” me doy de golpe la verdad de las cosas y me la estropea. A base de bien. Descubro algo que nunca debí descubrir, algo que no me esperaba, algo que todavía me cuesta creer, algo que externamente no cambia absolutamente en nada mi presente ni mi futuro pero sí el pasado. Y qué más da el pasado… en teoría. En la práctica le doy vueltas y más vueltas.
Ahora sólo quiero dormir y apenas lo consigo. Cierro los ojos para intentarlo y aparece una fotografía que nunca he visto y que espero no ver jamás. Por la mañana estoy cansada e irritada porque no he hilado más que tres horas de sueño, porque paso horas con los ojos cerrados, tratando de no crear imágenes. El día se me hace largo. Para aguantar la jornada matinal tomo café como si fuera agua. Me produce nauseas y a mediodía no tengo ganas de comer. Me cabrea escribir esto aquí pero me sirve de desahogo porque no quiero hablar de ello.
Sólo quiero un buen concierto que me agote, que me canse, que me haga caer rendida en la cama.
Si no quieres saber no preguntes. En realidad yo no he preguntado nada, no directamente al menos, pero sí he jugado creyéndome a salvo. Y no, evidentemente no estoy a salvo de nada. Ojalá pudiera volver a esa confortable ignorancia en la que vivía hasta hace unos días, preocupándome, qué sarcasmo, por bodas futuras. Ahora volver a la normalidad, salir de este estado de estupefacción en el que estoy. Otra vez.. Qué frustrante, qué pereza...
Aerosmith. Pandora's box. Hay cajas que es mejor no abrir.
Parece como si una epidemia de bodas se hubiera desatado a mi alrededor con el comienzo del año. Cualquiera diría que dentro de 12 meses la única soltera del mundo voy a ser yo.
Esto, que en teoría a mí me debería de traer al pairo, en el fondo, en el fondo, en el fondo, pero muy muy muy en el fondo, me hace preguntarme cosas, me produce cierta inquietud, una ligera sensación molesta.
Supongo que es natural pero un pequeño complejo de piojo verde amenaza con embargarme si sigo oyendo eso de "me caso en otoño".
White Wedding. Doro Pesch (no me gusta mucho esta versión, prefiero mil veces la original, pero Doro siempre me ha caído muy bien y el otro día lei una entrevista suya en la que me pareció una tipa encantadora)
Como los concejales mal repintados de negro haciéndose pasar por Baltasar y los anunciós absurdos de colonias a 125.000 pelas el litro intentando ser el regalo de emergencia de los que no se lo curran nada... vuelvo por Reyes. Sí. Estoy de vuelta en el curro con el contador de las vacaciones a cero pelotero.
He comenzado el nuevo año y ningún propósito factible. No voy a aprender inglés porque ya supe y lo olvidé. No voy a apuntarme a un gimnasio porque ya voy. No voy a dejar de fumar porque lo ya lo dejé y ahora soy una feliz fumadora social. No voy a proponerme nada. Las cosas que puedo proponerme me dan pereza y las que me gustarían escapan a mi voluntad.
Me mola la Noche de Reyes. Qué a todos os traigan muchas cosas. O pocas pero que sean las que queráis.
Aerosmith. Back In The Saddle
Aunque en lo que a series se refiere el Madame es "peaker", buena parte de mi corazón lo tiene esta familia de chalados con los que comparto las repentinas obsesiones por la limpieza doméstica, el gusto por el vegetarianismo (¿has alcanzado ya el nivel 5 vegano, Lisa?), la pasión desmedida por la cerveza, la tendencia a padecer castigos en el cole o el vicio por la tele.
No hay nada como los Simpson. Hoy hace 20 años que se asomaron por primera vez a una pantalla de televisión. Desde entonces el protagonismo ha pasado del hijo gamberro al padre vago y borracho, (gurú intelectual y guía moral de mi vida) los famosos pierden el culo por una aparición, han protagonizado una película y hasta han inspirado un libro de filosofía. Algunas otras series de dibujos para adultos han aparecido tratando infructuosamente de acabar con su reinado mundial. Imposible.
Hay capítulos, como Flameado de Moe, que habré visto, sin exagerar nada, 30 veces (reposiciones ha habido para ello). Da igual. No me canso. Todos los días, si estoy en casa, a las 21.00 tengo mi hora simpsoniana.
Eran las seis de la tarde del domingo. Estaba perfectamente acoplada en el sillón del salón calentito de mi amiga B. viendo las andanzas de Scarlatta O'Hara. Sufría los efectos de haberme calzado unas cuantas cañas en el aperitivo. Fuera hacía mucho frío. Si me hubieran dicho que el concierto de Light Of Day se suspendía (efectivamente, Quireboys no fueron los últimos del año) no me hubiera importado nada.
Pues mira tú por donde hubiera sido una pena porque me habría perdido uno de los bolos más divertidos de mi vida. Se trataba de un concierto benéfico a cargo de la fundación Light Of Day, que recauda dinero para investigar sobre el Parkinson. El cartel lo formaban Los Madison (la única banda local), Aaron Thomas, Jesse Malin, Marah, Joe D'Urso y Willy Nile.
A Los Madison ya los vi hace un par de años teloneando a Joe Grushecky y me llamaron bastante la atención, a mí, que soy una auténtica cabrona con los teloneros y los suelo cambiar por una cerveza más y un platito de olivas. Me parecen una banda de lo más solvente, con canciones de mucha elegancia y una estupenda ejecución y que más tarde tuvieron el detalle de cerrar la noche con una alegre versión de Santa Claus Is Coming To Town. Además, me gusta mucho el que el artículo del nombre sea en español, Los Madison. No sé, le da un toque antiguo que me gusta.
El siguiente fue Aaron Thomas, un cantautor astraliano afincado en España al que hasta ayer no conocía. Salió a escena tan solo con una guitarra y una acompañante en los coros y eso jugó en su contra, pese a tener canciones bonitas y una forma de cantar en ocasiones me recordaba a Jeff Buckley. El respetable, que también irrespetuoso,decidió que ese era el momento de la charla y casi no se oía nada en medio de tanta conversación. Juro que me tuve que cambiar de sitio porque a mi lado tenía una panda de cinco o seis tíos que, no sólo no se callaban ni para respirar, es que se hablaban a gritos. Claro que me moví para oír una interesante charla sobre un mueble que alguien todavía no había montado porque no estaba del todo decidido sobre dónde ponerlo.
Suerte que llegó Jesse Malin y castigó a semejantes maleducados con una de las actuaciones más cañeras y locas que he visto en mi vida. Vale, sí, la estrella era Willie Nile pero para mí Malin fue el triunfador de la noche. Encandiló. Hizo con el público lo que quiso. Y lo digo en el sentido más literal de la palabra porque de repente, durante Broken Radio, le dio porque nos sentaramos todos en el suelo en corro y allá que fuimos. Superenergético, como los batidos de proteínas, a pesar de ir sólo con un guitarrista y una teclista, Christine, a la que supuestamente también deberíamos haber visto después con su actual grupo, Marah. Más o menos por aquel momento debió ser cuando vi entrar a David Bielanko, ataviado con un gorro de Papá Noel y con cara de haberse bajado unos cuantos pacharanes por la Plaza Mayor.
Después del paseo triunfal del señor Malin tomaron el escenario Marah. El comienzo ya fue un tanto friqui con el Feliz Navidad de -creo- Bonnie M. La segunda canción fue Sooner or Later in Spain y a partir de ahí la cosa se jodió porque Bielanko se rebotó con el técnico que no le daba el sonido de guitarra que el quería, así que tras varios insultos, al final de la canción dio las buenas noches y se largó de la sala. Al bar de al lado, se comentaba. A nadie le extrañó.
El siguiente en aparecer en el escenario fue Joe D’Urso, al que tampoco tenía el gusto de conocer. No ha inventado el pan con rebanadas pero hace un rock de vieja escuela que enciende los sensores de los que disfrutamos con Springsteen o Mellencamp. Tocó con Los MadisonArrancó con una chulísima versión de Badlands y siguió con temas propios cuyo título, obviamente no recuerdo pero que funcionaron a las mil maravillas.
Por último la estrella de la noche, Willie Nile, descubierto hace relativamente poco por Madame, y que triunfócomo no puede ser de otra manera cuando arrancas un show con House Of A Thousand Guitars y lo continuas con Hard Times In America (con recordatorio a George W. Bush incluido) Todo lo que este señor tiene de pequeñito físicamente lo tiene de grande sobre el escenario. Un hallazgo que me tiene en feliz espera de que me llegue YA su último disco.
El fin de fiesta fue con todos sobre el escenario (menos el huído) cantando versiones de Blitzkrieg Bop, Sheena Is A Punk Rockery Keep On Rocking In A Free World (quizá alguna más pero ya llevaba unas cuantas cervezas…) además de la citada Santa Claus Is Coming To Town por Los Madison.
Cuando salíamos de la sala a pelarnos de frío hasta llegar al coche el comentario unánime era lo estupendamente que nos lo habíamos pasado. Y eso es lo que cuenta ¿no? Porque este sí que ha sido, definitivamente, el último concierto de 2009, y la verdad, ha estado muy bien
Eras hermoso, fuerte, valiente, lleno de orgullo como los héroes de las grandes tragedias. Te fuiste joven, como el aprendiz de dios que fuiste. Te convertiste en mito. Hace ya 20 años. Te seguimos recordando.
The Beach Boys. A Young Man Is Gone
(Felicitaciones a la sección de Deportes de TVE por el homenaje emitido ayer tras el partido de Euroliga. Grandes recuerdos de los duelos con Norris, buena documentación...y magnífica música (Elvis, Eagles, Bob Seeger, Lynrd Skynrd..)
En mi diario peregrinar por el metro de Madrid ya me he topado una de las cosas más desagradables que proliferan por Navidad (además de esperpérticos anuncios televisivos de colonias): los carteles anunciando circos. Lo que pasa por mi mente cuando leo, textualmente, "el oso humano" es, como poco odio visceral a los repsonsables de tamaña aberración, indignación con las autoridades que permiten su instalación y cabreo gordo con quienes la mantienen acudiendo a ver espectáculos de este tipo.
Muy ufano y simpatico es el cartel del circo americano Ringling & Barnum. Van de tradicionales amparandose en sus 139 años de historia y presumen del exotismo de sus animales. Lo que no publicitan ellos es la cantidad de denuncias de PETA y otras organizaciones similares que acumulan y la variedad vídeos que circulan por youtube (basta poner "ringling abuse" para obtener docenas) en los que se muestra como se golpea a los elefantes con barras de metal y en alguna ocasión con pinchos. En Ringling Beats Animals algunos ejemplos.
Otro de los ejemplos circenses que se ven por el metro es en el que figura Ángel Cristo. De este señor tan , tan, tan... indescriptible no voy a hablar, sólo recordaré el episodio de hace unos años, cuando abadonó cinco tigres y leones en lamentables condiciones.
¿De verdad es posible creer que un animal que con sólo una pisada, un mordisco o un zarpazo acabaría con la vida de un humano sin mayor problema aprende ridículos bailes antinaturales mediante caricias y caramelos? Un elefante, un tigre, un león, un oso... no han nacido para hacer monerías en medio de luces y ruídos, ser encerrdos y encadenados en una jaula o una caja y viajar miles de kilómetros y varios días con la mayor de las incomodidas.
Hoy en día existen muchísmas opciones de circos que no utilizan animales en sus números y se basan en la capcacidad artística de las personas que en ellos actuan. A juzgar por lo rápido que se agotan las entradas, por ejemplo en Madrid, del Circo del Sol no parece que les vaya mal.
Bruce Springsteen. Wild Billy's Circus Story (¿elefantes bailando funky? ¡Sólo en esta canción!)
He vuelto. No me he ido en realidad, es que he estado tan agobiada en el trabajo esta semana que no me han dejado ni siquiera un huequito para pasearme por el blogcindario. Por fin un poco de solaz para esta pobre hidalga.
Después de tantas entradas tituladas (casi) siempre con una canción de mi gusto y antojo (yo puse mis ducales normas y yo me las he saltado cuando ha sido menester) me sorprende que no haya desfilado por aquí Dan Bern, uno de mis cantantes preferidos. Eso debe terminar y como ayer fue el Día de Acción de Gracias en los Yuesie aprovecho para traerlo a mi ducal parcelita
Dan Bern o Bernstein es un músico de Iowa, uno de los Cien Mil Hijos de San Dylan. No hay más que pinchar "Jerusalem" (de su primer disco) para notar que algún disco de don Bob el muchacho sí que ha escuchado. Imagino que también coinciden en el origen judío, aunque esto es suposición mía por el apellido y porque cuando toca con músicos la banda que le acompaña se hace llamar la Jewish Banking Conspiracy (bueno, también es muy difícil saber qué religión profesa en cada momento el señor Dylan).
De hecho uno de sus temas tiene el sugerente título de "Talkin' Woody, Bob, Bruce, and Dan Blues" y que es toda una declaración de las influencias de Dan. Es un tipo superprolífico. Debutó en 1996 con un EP y al año siguiente público su primer LP, sorprendentemente titulado "Dan Bern". Desde entonces, entre discos miniLPs cuenta con trece trabajos más otros tres disponibles sólo para descarga en ITunes. Mi favorito, quizá porque es con el que le descubrí, es "New American Language", a la que pertenece el larguísimo tema con el que titulo la entrada de hoy. También me gusta mucho el EP "My Country II", editado en 2004 con un esclarecedor subtítulo: "Music To Beat Bush By" y una canción de cierre titulada, así de claro, "Bush Must Be Defeated". La verdad es que no tuvo mucha suerte.
Además el tipo dibuja, la mayoría de las ilustraciones de sus Cds son dibujos suyos, y también escribe novelas, aunque de esto si que no puedo contar nada.
Como dato curioso, además, es un fanático del tenis. En su canal de YouTube, http://www.youtube.com/user/bernsteinn1, hay un curioso vídeo llamado "Nadal y yo en Madrid". El bueno de Bern habla de su deseo de intercambiar unos peloteos (ni idea de si se dice así) con Rafa Nadal con la ayuda de un amigo español y su experiencia en Las Ventas el año pasado (cuando por fin puede verlo en directo sin banda, sólo él con guitarra y armónica y en el Costello, que a su lado Moby Dick es Wembley) viendo el enfrentamiento de Copa Davis entre España y Estados Unidos. Cuando tocó en Coruña, después de terminar el bolo, agarró la furgoneta en plena noche y sin dormir se piró a Santander también para ver una eliminatoria de Copa Davis. Para los que nos pensamos que en el Norte todo está cerca: entre Coruña y Santander hay más de 450 km.
Yo no sé si Dan Bern es uno entre un millón o uno más de un millón de songwriters (lo sienteo, es que el término cantautores me recuerda a señores españoles muy, muy, muy pelmas). No entiendo de música buena o mala, sólo de música que me gusta y música que no me gusta, de canciones que me llegan y canciones que cuando terminan se me han olvidado. Las canciones de Dan me llegan y mucho. Lo recomiendo con entusiamo y fervor (los que me conocen lo saben de sobra...casi no doy la chapa) Dan Bern. Thanksgiving Day Parade
Se está acabando 2009 y no ha sido el año en el que me convertí en millonaria ni en el que encontré a mi gran amor. Ha sido el año de los conciertos.
Hablo en pretérito perfecto porque, aunque queda mes y medio para que 2009 se acabe, la temporada de conciertos ya la doy por terminada. No será porque no haya cosas que me apetecería ver pero por algún lado hay que recortar ya. Repito, no me he hecho millonaria. Más bien voy por el camino contrario.
He visto concierto de todo tipo: en estadio, teatros, al aire libre, en salas de aforos de ciento y pico y en salas deleznables...he estado en Córdoba, Valladolid, Coruña (es raro para una madrileña), he visto blues, rock, country... he visto grupos que tenía como cuentas pendientes y a otros por cuarta o quinta vez, con algunos hasta me he estrenado y repetido pocos meses... En resumen, ha sido un año tremendo.
Por eso me fastidia mucho que el último concierto del año, a cargo de una banda a la que sigo desde hace poco menos de 20 años (los que cumple su primer disco, el que siempre llamo "A Little.." y es "A Bit...") que hacen un rockn'roll golfo y elegante al que imposible decir no, que han conocido las mieles del éxito masivo y ahora se pelan el culo en escenarios de aforo pequeño, vaya a ser recordado por mí como el que se lleva el premio Sonido Más Infame del Año.
Me consta que The Quireboys son una banda con un directo de muy alta calidad pero ayer el sonido no dejó que disfrutara plenamente. No sé describirlo con las palabras adecuadas. Lo que sonaba se parecía a algo grabado con una grabadora al aire. Qué mala suerte porque se cascaron el "A Bit Of What You Fancy" -¡lo he escrito bien!- de cabo a rabo, sólo dejando para cerrar Sex Party. La fiesta que me pensaba pegar con Hey You se fue un poco al garete y I Don't Love You Anymore no me emoció tanto como esperaba. Y eso que Spike tiene una elegancia de caballero borrachín inglés sobre el escenario, con su voz de mala vida, su clavel en ojal y su cadena de reloj de bolsillo en el chaleco, todo un señor, despampanante.
No sé tocar ni una pandereta. No tengo el más mínimo conocimiento técnico de música y menos de sonido.Por eso no sé de quién puede ser culpa lo de ayer. Si de la sala (no es el teatro de Taormina pero he estado en otros conciertos que sonaban bastante mejor) o de la banda. La entrada, para lo que se estila, era bastante barata (17 €) pero eso no evita que cuando me preguntan qué tal el concierto de ayer tuerza la boca y diga "Hombre...bien". Por suerte estos son unos currantes del escenario. Espero poder disfrutarlos en mejor ocasión.
A las siete en punto es la hora a la que salgo pitando de la oficina. También es el título de una canción que ayer bailé y coreé...
Pues irme esta noche a gozar de esta panda de crapulillas hijos bastardos de The Faces con un cantante , Spike, en la mejor tradición de los gitanos del rock inglés.
Desde 1990 pegaron el pelotazo con este tema han concocido muchas formaciones pero siempre ha estado al frente este gentleman de voz aguardentosa que canta como si fueran las siete de la mañana y estuviera compartiendo contigo la útlima y que seguramente gasta en en una gira más lapiz de ojos que yo en toda mi vida.
Ladys and gentlemen...The London Quireboys!
- Actualización a las 10.56: es curioso como el día en poco más de hora y media se ha convertido en una mierda y un desastre. Me temo que me va a sobrar una entrada para Quireboys. Si alguien anda por Madrid y le interesa, que me lo dia.
Muy buenas tardes a todos, queridos mascoteros, como podréis comprobar los que lleváis mucho tiempo escuchándonos hemos cambiado la entrada del programa por esta canción, que es El Muro.
Llevamos una semana, yo por lo menos,pensando, qué se le puede pasar por la cabeza a unos individuos, a unos seres humanos, aunque sean menores para matar a un burro a golpes, introducirle un palo por el recto y matar a este animalito. Y yo me planteo... ¿qué les llega a la cabeza de estos menores para llegar a pensar que eso es una diversión?
Y me planteo tres opciones: bueno, pues a lo mejor los diez o doce colegas estaban escuchando el último disco de Bisbal, tranquilos, tomándose unas Mirindas, como diría el Monaguillo, y dicen "vamos a pasárnoslo bien y vamos a reventaruna burra". También hay otra opción yes que estos individuos estuvieran hasta arriba de alcohol, de sustancias estupefacientes que les animara y les provocara este ataque de enajenación absolutamente imperdonable y mataran a esta burrita. Y también, la tercera opción, pueden estar combinadas lasopciones, es que sean unospuñeteros incultos, mal educados y mal criados y que eso les permita hacer esta capullada.
La culpa es de ellos, evidentemente, porque aunque no tengan dieciocho años, tienen la responsabilidad de haber matado a un ser vivo. La culpa es de sus familias, que me imagino que rezarán todos los días el rosario con estos niños tan maravillosos y que les habrán educado maravillosamente ¿no? Les llevarán a hacer actividades culturales, ver museos, leer libros. Seguro. O a lo mejor no. A lo mejor es que los padres son tan tradicionalistas, puñetera palabra, como sus puñeteros hijos.
Tiene la culpa la educación de este país, que es una puñetera mierda, a lo mejor ahora que viene la Educación para la Ciudadanía hay algún apartado de respeto hacia los animales, no lo sé, seguramente no. Una educación que permite que unos niños graben con su teléfono móvil las palizas a sus amigos, tampoco es de extrañar que graben y o que hagan matar un burro a palos y meterle un palo por el recto. ¡Qué bonito!
Y también es culpa, principalmente, de nuestros queridos políticos. Esos señores a los que votamos para que luego vayan al Congreso a tocarse los escaños, que se los tocan, y bien. Unos políticos, que estamos hasta las narices, qué cultura, qué educación le podemos enseñar a nuestros hijos, que todos los días salen en la tele, que son unos chorizos, mangando, que especulan, que se llevan pasta...pues si aquí vale todo ¿no? Los políticos también tendrán algo de culpa, los ayuntamientos, las comunidades autónomas y evidentemente, el Gobierno.
Y me da igual el Gobierno, que nadie me ponga aquí ni de rojo ni de azul, para nada. Me da igual los de las gaviotas que los de las rosas. Han gobernado los dos y no han hecho nada. Los del bigote y los del talante. Y no han hecho ninguna legislación de protección animal. Están, como bien digo, tocándose los escaños, todo el puñetero día.
Y España en realidad, en este tema, es dos Españas. Y que nadie piense que estoy yéndome al pasado, a estas cosas políticas y de la dictadura, no, no. Aquí hay dos Españas separadas por una mierda de muro.
A un lado los tradicionalistas, que se amparan en ese puñetero escudo de la puñetera palabra de la tradición. En la que todo vale. Vale una fiesta con los toros, vale matar a un burro siendo "los quintos", vale colgar a un gallo, vale despellejar a un perro, vale quemarlo...vale lo que sea...vale matar a un ser vivo en el lado tradicionalista del muro.
Y al otro lado los que nos tenemos que morder la lengua, clavarnos las uñas en las manos, gritar y pelear. Y tenemos una gran parte de culpa los que estamos a este lado del muro. ¿Por qué? Porque damos cabezazos solitos, o en grupos, pero solitos y separados. Si de una puñetera vez diéramos el puñetazo en esa mierda de muro todos juntos seguro que por lo menos, los del bigote, los del talante o su puñetera madre, los que se tocan los escaños bien tocaditos, a lo mejor de una puñetera vez sacabanuna cosa que se llama Ley de Protección Animal.
No es un burro. Son cientos de animales que llenarían el puñetero Congreso de los Diputados de cadáveres con lo que se mata todos los años en este país arropados en la puñetera y asquerosa tradición.
Carlos Rodríguez. Como el perro y el gato. Onda Cero. 7 de noviembre de 2009
Pues ya estoy de vuelta de mi periplo coruñés y el título de la entrada no es porque me haya cogido una buena toña de tal bebida. Eso sería imposible puesto que pocas bebidas me dan más asco. Madame es y será fiel a la cerveza y de hecho este fin de semana me he entregado con pasión a la Estrella de Galicia.
Para satisfacer la curiosidad de EnLaCuerdaFloja, diré que me fui a hacer varias cosas a la vez y todas en una: reencontrarme con antiguos amigos, reencontrarme con amigos más recientes, asistir a la celebración de los 10 años del Mardi Grass (el bar más chulo y elegante de Coruña) y disfrutar del concierto de Eric Sardinas (homenaje a José Luis López Vázquez: ¡¡¡monumento!!!) y en palco presidencial, oiga, que parecía yo Teresa Rivero.
De Coruña me traigo un resfriado, un tremendo cansancio (circunstancias que unidas explican la brevedad de esta entrada…) y unas enormes ganas de volver ya.
Vale. Que sí. Que tenía que llegar. Que a estas alturas del año no era normal ir con una camiseta de algodón y una chaqueta pasando calor... pero ¿el invierno no podía haber esperado una semana más?
¿Por qué no me deja hacer mis 600 km. hasta Coruña tranquilamente?
¿ Por qué no podía haber esperado la Madre Naturaleza siete días para mandarme posibilidades de lluvia para el sábado y el domingo del 100%? (que sí que en Coruña es normal pero 100% es muy mala leche)
¿Por qué este viento huracanado precisamente ahora?
A ver...¿por qué?
(Menos mal que por lo menos me ha llegado hoy los CDs de Old Crow Medicine Show y Joe Pug, desde el 31 de agosto... ni que hubieran venido a nado)
Me gusta mucho Cold Case (Caso Abierto en español. No lo escribo en inglés por hacerme la guay, es que hace algún tiempo que salvo excepciones, prefiero ver las series en versión original... subtitulada, claro).
Sé que la estructura es repetitiva a más no poder: se reabre el caso X. Vamos a hablar con el Testigo 1. Éste cuenta una cosa que lleva a hablar con Testigo 2. Testigo 2 cuenta otra cosa que lleva a testigo 3. Testigo 3 vuelve a la historia que contó Testigo 1 pero añadiendo algo nuevo que éste, muy cuco él, se calló. Eso nos lleva a testigo 4, que nos remite de nuevo a Testigo 2... al final casi siempre el culpable es Testigo 1 o 2.Lo que me gusta de la serie (aparte del personaje de Lilly Rush, nada piadosa, resentida con su pasado y con sus dos gatos, uno tuerto y otro cojo)es la recreación del tiempo pasado y el protagonismo que tiene la música para reconstruir el momento. Incluso a veces los capítulos son musicalmente "monográficos". Así, ha habido capítulos en el que toda la música era de John Mellencamp, concretamente del Amercian Fool, de Bob Dylan, Bruce Springsteen, Nirvana, Ray Charles...
Hace una semana pusieron un episodio peculiar porque el caso que trataban de resolver era actual y arrancaba porque Jeffries, uno de los miembros de la unidad, es tiroteado. Es un nudo de guión muy forzado porque no parece lógico que una unidad que investiga casos cerrados investigue uno actual en el que están impliciados emocionalmente.
Da igual. Al final de cada capítulo, a modo de cierre suena un tema de la época recreada. El otro día sonó una maravillosa versió, desconocida hasta entonces para mí, de The Judgement, una canción de Elvis Costello que jamás me había llamado la atención lo más mínimo. Investigando por el maravilloso IMDB pude encontrar quién era el autor de semejante maravilla. Ni más ni menos que el enorme (y tómese esto en toda la extensión de la palabra) Salomon Burke.Me encanta Costello. Creo que muchos de los que le subestiman lo hacen muy condicinados por su imagen y es autor de canciones totalmente grandiosas que figuran entre mis favoritas de siempre. Pero curiosamente esta canción siempre me había parecido relleno de su album Delivery Man (destacan más otras canciones de ese album, la que se marca con Lucinda Williams por brillante y la que abre el disco por absolutamente insufrible), "ni chicha ni limoná" y de hecho tardé en reconocerla. Bueno, pues curiosamente esta versión es de las cosas más bonitas que he escuchado en mi vida. Pulsen y juzguen.