martes, octubre 27, 2009

Great Expectations

No concibo salir a correr sin música (o sin oír la radio, Alsina suele acompañarme cuando a las 20.00 es todavía de día). No voy sin mi MP3 ni cuando entreno ni en las carreras (salvo la San Silvestre, claro).

Desde que empecé a correr lo que mejor me iba era AC/DC, concretamente el Dirty Deeds. He probado a hacerme mis propias listas. Huyo de las clásicas para estas cosas: Eye Of The Tiger (¡qué cosa más tamarra, por Diossss!), Born To Run (la reservo para momentos más agradables que estar muriendo por falta de óxigeno), Keep On Running, Chariots Of Fire....

Por ejemplo, un tema que suele irme estupendo para correr es No One, de Alicia Keys , Natbush City Limits con esa batería de entrada y varias canciones de los White Stripes como Blue Orchid, The Hardest Button To Button... me van perfectos porque marcan muy bien el ritmo trotecochineril en el que tan bien me desenvuelvo.

También hay canciones que me resultan peligrosas porque inconscientemente acelero el ritmo y como soy muy, pero que muy mala corriendo, me fundo: Look At You de Backyard Babies, You Could be Mine con es parte medio rapeada al final o cualquiera de Anthrax. Got The Time es letal y algún disgusto me ha costado por fliparme demasiado.

Al final de todas las listas me acababa cansando y volvía a mis peculiares discos de AC/DC. Y digo peculiares porque mi MP3 se había empeñado en ordenar, no como decidió la banda, la discográfica, el manager o quien carajo lo hiciera en el 75, sino en orden alfabético. Así, que Dirty Deeds empezaba con Ain't No Fun y acababa con Squeler. A medida que fui aguantando más fueron entrando más canciones de High Voltage, empezando con Can I Sit Next To You. Aquí, claro, lo más que he llegado es a la mitad del disco...

Pero ahora llevo unos días absolutamente enganchada con este disco de unos chavalitos de New Jersey llamados The Gaslight Anthem: 59 Sound, mi nueva banda sonora para salir a trotecochinear que me va perfecta porque, incluyendo estiramientos, resoplidos finales y bebida de agua como si me fuera la vida en terminar un litro en 15 segundos, me da tiempo a darle dos pasadas completas (corrección: el MP3 me había escamoteado 2 canciones así que lo de 2 pasadas completas...las ganas).

Prometo una entrada más amplia sobre ellos, lo merecen de todas todas pero, como estos días ando un poco a matacaballo, no me puedo esperar a dar entrada en el ducado de Chevreuse a este prometedor grupo.

The Gaslight Anthem. Great Expectations (lo que yo tengo cuando salgo a correr. Otra cosa es lo que pasa luego...)


viernes, octubre 23, 2009

Better Days

Ni botox, ni colágeno ni leches. No hay nada como para rejuvenecer como en concierto de un grupo de "mis tiempos", los conciertos de frutos secos. Hoy parezco una chavalita de 20 años y hasta faldita tableada llevo.

Menuda inyección de energía y juventud me metieron anoche Gun. Siempre me gustó este grupo, desde que se dieron a conocer en España allá por 1989 con el famoso concierto de Jácara, cuando tocaron una noche ellos y la siguiente o la anterior sus primos (literal) Texas. Yo no fui a verlos, no sabía quiénes eran. Tenía 16 añitos, una paga de 1.000 pelas semanales (que cundia de lo lindo) y un padre que no me permitía ir a conciertos. Obvio que los 16 años de antes no son los de ahora.

Aquel concierto también debió de ser muy especial para ellos porque charlando luego con la banda (ventaja de los grupos modestos y las salas pequeñas. Desventaja: esa manía por echarte cuando te estás tomando una cerveza con la banda) Giuliano recordaba perfectamente el concierto y la sala. Estaba muy contento porque el grupo siempre tuvo muy buena acogida entre el público español

También tuve ocasión de hablar con Toby Jepson y recordar con él nuestra charla de hace 18 años (se acordaba del concierto, claro, no de la charla. Madame deja huella pero no tanto...), su etapa con Little Angels. También alguna anécdota que revela la sapiencia musical de ese hombre renacentista y multidisciplinar que es Jon Bongiovi. Toby es un tipo cálido y simpático y un estupendo frontman en la tradición de los voceras ingleses que se ha hecho perfectamente a los temas del grupo y ni por un momento se echa de menos a Mark.

El repertorio fue genial, todo grandes hits del grupo y par de temas nuevos (uno me gusto mucho el otro me pareció un poco popero). Arrancaron con Wellcome To The Real World y cerraron con Shame On You. Tremendo ese Better Days y más World Up, Money To Burn, Steal Yor Fire, Taking On The World, I Cant Get Any Lower, ese temazo que es Don't Say Its Over... Salte brinqué y canté como si tuviera 18 años. ¡¡Tan desatadas estábamos mi amiga C. y yo que un tipo del equipo de la banda nos preguntó si queríamos subir a bailar al escenario!!

Fue un agradabilísimo regreso a los años mozos. Adoro estos conciertos de frutos secos. Próxima parada: Quireboys (previo paso por Sardinas en Coruña)


Gun. Better Days (con Toby, of course, se lo ha ganado)

lunes, octubre 19, 2009

The Death Is Not The End

Sucedió hace dos años. Era domingo por la mañana. Estaba en un hotel de Sevilla. Compartía habitación con mi hermana y en la de al lado estaba mi amiga B. Hacía unas horas habíamos asistido al concierto de Héroes del Silencio en la Cartuja y habíamos vuelto al hotel a las cuatro menos algo.

Cuando empecé a oír ruido en la habitación de al lado llamé a B. Me dijo que enseguida se vestía para que bajáramos a desayunar. Entonces cambió el tono de voz...¿Te pusiste la radio anoche? preguntó. No porque casi no quedaba nada del programa y me puse el mp3, respondí. Entonces fue cuando me lo dijo Es que ya no vas a volver a escuchar a Cebrián. Se ha muerto ayer de un infarto. Me pasó como siempre que recibo una noticia inesperada y chocante, durante un momento siento como si el estuviera dentro de un ascensor que cae a plomo.

Nunca crucé una palabra con Juan Antonio Cebrián. Nunca le vi en vivo. Podía haber ido a alguna de sus conferencias o a una firma en la Feria del Libro. Siempre lo iba dejando para más adelante porque nunca piensas que una persona de cuarenta y pocos años se va a morir de golpe y porrazo.

Resulta inexplicable y hasta cierto punto absurdo. Cuando aquella noche de domingo/lunes , como casi siempre, a la una de la madrugada no escuché ese consabido "Hola, ¿qué tal? muy buenas noches..." con el que solía empezar La Rosa de los Vientos sino un sentido homenaje de los compañeros y colaboradores del programa lloré hasta el punto de levantarme al día siguiente con los ojos hinchados. Durante días, cuando leía o escuchaba las palabras de recuerdos de otros locutores de Onda Cero y oyentes se me ponía un nudo en la garganta y se humedecían los ojos. Tenía que esforzarme mucho por no romper a llorar. Me sentía triste como si hubiera perdido a un amigo muy cercano ¿cómo explicar qué lloraba por un señor con el que jamás había cruzado palabra? Fácil, en realidad sí había perdido un amigo. Pocas personas habrá en mi vida con las que haya compartido más noches que con Juan Antonio Cebrián.


En La Rosa de los Vientos Juan Antonio Cebrián creo un genero propio, único e irrepetible. No era un programa sobre historia, sobre ocio, sobre libros, sobre sucesos inexplicables, sobre medio ambiente, sobre actualidad internacional... era todo eso y mucho más en una combinación genial de retranca de manchego de La Elipa y sapiencia de viejo erudito de insultante juventud conducía suave, como si estuvieras compartiendo con él una caña, un cigarrito y unas olivas.


Gracias a Dios su obra ha coincidido en el tiempo con recursos tecnológicos que hacen que sus maravillosos Pasajes de la historia o sus Versus estén a mi disposición en el mágico mundo de Internet para deleitarme con esas recreaciones sonoras, no de datos o aconticimientos, sino de vidas. Alucino cada vez que recuerdo que no eran guiones, como máximo un esquema para no extenderse hasta el infinito, como inabarcable conocedor y narrador incontenible que era Juan Antonio.

Nunca nadie había hecho radio así y nunca nadie la volverá a hacer. Donde quiera que estés, Juanan, gracias.

Fuerza y honor

Bob Dylan. The Death Is Not The End

jueves, octubre 15, 2009

Taxman

A ver, si yo no soy contable, economista, financiera ni ninguna de esas zaranzadajas, si soy una secretaria monda y lironda... ¿por qué me rodean y atacan miles de papelitos cutres cogidos con clips cada vez que llega el IVA? See/read you soon my darlings...

The Beatles. Taxman

Por cierto...¿qué coño hace La Sexta con Bones? Está emitiendo los capítulos en el orden que les da la santísima gana. Pedazo de ineptos...

viernes, octubre 09, 2009

A Good Life

Fin de semana de tres días, temperatura todavía agradable, carrera de 10 km. el domingo... Una buena vida. Excusa perfecta para traer al ducado de Chevreuse este optimista tema de un gran rockero y un tipo estupendo, Joe Grushecky.

Joe Grushecky es un un músico americano al uso en la cuerda de Bob Seger, Elliot Murphy, Bruce Springsteen o John Mellencamp. A estos y algunos más la vida les llevó al triunfo masivo o a mantenerse en un discreto plano minoritario. Supongo que por el camino quedaron muchos más que, directamente, tuvieron que renunciar a hacer de la música su profesión y a los que sólo rescatará la arqueología musica. Joe Grushecky se quedó lejos del éxito.

Cuando no ejerce de rockero Joe es educador social. Trabaja con chicos con problemas de comportamiento en su ciudad, Pittsburg. Esa cotidianidad se nota en su musica. Además es uno de los artífices de la Fundación Light of Day, que recauda fondos para la investigación sobre el Parkinson, enfermedad que padece su manager y en la que colabora gente como Bruce Springsteen, Southside Johnny, Lucinda Williams, Jakob Dylan o Michael J. Fox.

Sin embargo es un tipo feliz en su pequeña parcela en el planeta rock. Cuando viene a España puede contar con unos cientos de fieles devotos que asisten a sus conciertos y compran la música que él mismo edita en su propio sello. Lo merece, puedo dar fe de que en directo suda como se debe sudar en un escenario acompañado de su banda, The Houserockers. Sus composiciones no cambiarán la historia de la música pero de su cabeza salió Code Of Silence, un potentísimo tema que ha cantado en numerosas ocasines con su coleguita Springsteen (y que éste, como no tiene un pelo de tonto, inclyó en su Essentials) Un buen hombre este Joe.

Joe Grushecky. A Good Life. Cuando el lunes no suene el despertador lo será.


martes, octubre 06, 2009

Ain't Gonna Cry

No, la entrada de hoy no va sobre los Juegos Olímpicos. Nos han tangado y ya está. Ya escribí lo que pensaba. Llegados aquí, a seguir hasta que se harten de nosotros por pesados.

Lo de hoy viene porque últimamente acudo a conciertos de frutos secos, es decir, bandas que alcanzaron su mayor éxito durante mi tierna juventud. No hago más que desempolvar cd's que hasta ahora la molicie y la falta de una segunda torre de cds benno de Ikea mantenia en bolsas desde mi mudanza... va para 4 años criando pelusa. Un día me pondré con las casetes…

Ahora toca Gun, unos escoceses que desembarcaron en Madrid hace 20 años para tocar en Jácara, la discoteca más pija de Madrid en aquellos días. Desde entonces sacaron tres discos más que decentes, obtuvieron buena aceptación en España y se los tragó la tierra en el gran terremoto musical de mediados de los 90.

El caso es que les tenía totalmente perdida la pista hasta que paseando por internet me encontré con su gira española para octubre. Es más, en verano tocaron en un festival en Asturias. Huelga decir que, tras flipar 10 o 12 minutos compré la entrada al instante. En su época no los vi. La joven Madame de Chevreuse vivía de la paga de mamá o del trabajo de verano y había que seleccionar mucho qué se iba a ver.

Lo siguiente fue ponerme al día sobre la banda. Miraba la foto de su página oficial y había algo que no me cuadraba en la cara del cantante...Mark Nosequé (mi memoria para los nombres deja bastante que desear). Por un lado, la cara no me resultaba extraña, por otro me parecía que había cambiado mucho... hasta que tuve la grandiosa idea de leer qué había pasado en la banda en los últimos años y resulta que el actual cantante de Gun es el que en su día lo fue de Little Angels, Toby Jepson.

Los Little Angels fueron una buena banda en la más pura onda del hard rock británico que no tuvo suerte. Hasta el año pasado mantenían el record del concierto con menos gente al que Madame de Chevreuse ha asistido. Hasta en esto fueron desgraciados. El concierto estaba programado en una fecha malísima, sábado de primeros de agosto, en una sala que no sé si seguirá existiendo, Universal, por Manuel Becerra. Tuve que bajar desde El Escorial, donde vivía en verano, a Madrid para encontrarme, no recuerdo muy bien por qué, con que el concierto se trasladaba al día siguiente.

Supongo que la fecha de salida de vacaciones y el cambio de día no fueron precisamente una ayuda y al final en la sala nos encontramos unas 150 personas. Sin embargo la entrega de los chicos fue inversamente proporcional. Lo recuerdo como uno de los shows más entrañables de mi vida en primerísima fila (¡como para no!) y me hice con una púa. Otra de las cosas que recuerdo es una tremenda versión de The Kids Wanna Rock de Bryan Adams (cuando era un músico más que respetable y no un mamarracho como ahora). Como éramos tan poquitos, al final del concierto la banda salió a charlar con los cuatro monos que por allí nos habíamos quedado un domingo de agosto.

Recuerdo que estuve hablando con Toby, con Bruce Dickinson, el guitarrista al que todo el mundo hacía gracietas por el nombre, y su hermano Jimmy. Decían estar un poco decepcionados por el cambio de fecha y la escasez de público. Yo intenté dorar la píldora contándoles que sin duda habría habido mucha más gente de haber tocado el día anterior y si no hubiera sido el principal fin de semana de salida de vacaciones en España. También les regañé por no tocar Ain’t Gonna Cry y les dije que no se preocuparan, que la próxima vez esperaba verles tocando en el Bernabéu (lo bueno de los ingleses es que saben a qué te refieres) y poder tomarme también una cerveza con ellos en esa ocasión. Supongo que aquello les hizo gracia porque me regalaron una camiseta del grupo que lucí con notable orgullo durante toda la temporada otoño-invierno en Canciller.

Yo me fui feliz como una lombriz porque por fin estudiar inglés me había servido para algo y había estado hablando con los músicos y deseando que “mis amigos” triunfaran y se comieran el mundo. Ni ellos ni yo lo hicimos.

Y hasta aquí mi tonta historia de hoy.

Little Angels. Ain't Gonnna Cry (menuda mentira... anda que no he llorado veces)


viernes, octubre 02, 2009

I Cant Explain

Pues eso, que no puedo explicar muy bien mis sensaciones hoy con respecto a lo de Madrid 2016. Debería ser de optimismo. Soy la típica madrileña hastiada de zanjas, taladradoras, excavadoras…Cuando atravieso la plaza de Callao me veo a mí misma como dentro de un vídeo-juego, yendo por los caminos delimitados por la vallas amarillas... La perspectiva de unos Juegos Olímpicos en mi ciudad me producía terror y aburrimiento al mismo tiempo.

Aunque siempre he oído hablar del impulso que fueron para Barcelona los Juegos del 92, nunca he confiado en que los ciudadanos realmente se beneficien de estos eventos que exigen tantas molestias y tanto gasto. La única ciudad olímpica que he conocido antes y después de unos Juegos es Torino y, seamos serios, los de invierno son la hermana, no pobre porque son para países ricos, pero sí insulsa de los Juegos Olímpicos. Tampoco es que yo notara nada nuevo en aquella ciudad salvo un metro con una línea que no sé si les sirve para algo. Mi hermana estuvo en Atenas este verano. Dice que sí una ciudad mejora tras unos Juegos no quiere ni pensar cómo era antes Atenas.

Sin embargo, como admito tener débil personalidad, la mañana de la decisión de los de 2012 me sentí indignada, sobre todo por las preguntas del garrapata de Alberto de Mónaco. No me lo podía explicar.

Cuando se anunció que Madrid seguiría optando, de nuevo me uní al grupo de madrileños que desea que el verano de 2016 sea como todos en esta ciudad, un lujo en el que uno puede moverse como quiera, aparcar, disfrutar sin aglomeraciones…Sí, hasta hace unos días Madame de Chevreuse decía NO a Madrid 2016 (el anuncio de radio de la tipa ebria cuyo padre vio a Hemingway ayuda bastante).

Otra vez no me lo puedo explicar. Será que, como lluvia fina, la mercadotecnia municipal ha calado en mi débil personalidad, será que me sube a flor de piel el orgullo de madrileña, pero tengo una corazonada… mala. Otra vez nos va a tocar perder (nótese el uso del pronombre, primera persona de plural).

Ignoro si será Obama subyugando a todos con el brillo de su sonrisa Profident o el influjo de los culos brasileños. Seguramente sea que la candidatura madrileña ha repartido menos euros que dólares o reales, pero alguien nos va a dejar compuestos y sin la pasta olímpica, que es de lo que se trata.

Pues yo digo, que si es así, a por Madrid 2020, ya por narices, a dar la brasa hasta que a Madrid le den unos Juegos por pesados.


The Who. I can't explain.

lunes, septiembre 28, 2009

She Sells Sanctuary

Desde hace muchos, pero que muchos años The Cult es uno de "mis grupos". Si me pongo a hacer una lista de mis 10 grupos/cantantes favoritos, varía de un día a otro, un mes a otro, un año a otro. The Cult siempre han estado ahí.

Les entregue parte de mi corazón el 16 de noviembre de 1991 cuando los vi en mi añorado Pabellón del Real Madrid. Vale que era mucho más joven, mucho más impresionable y llevaba muchos menos conciertos en las espaldas pero estoy segura de que presencié uno de los mejores conciertos que estos dos chulos han dado en su vida.

Las circunstancias han hecho que hayan tenido que pasar 18 años para reencontrarme con ellos. Cuando el famoso episodio de Vallecas no quise ir, no quería ver a The Cult de teloneros. Suerte, porque me ahorré el celebre bombardeo de bocadillos de mortadela. En 2007 yo no pasaba por mi mejor momento, perdí interés incluso por la música y ni tan siquiera me enteré de que vinieron a La Riviera. Por lo leído, creo que fue lo mejor que me podía haber pasado porque al parecer dieron la nota, especialmente Ian en plan Snoopy Dog.


Pues puedo decir que he sido afortunada. El sábado Ian Astbury y Billy Duffy se portaron. Es más, me dieron la ocasión de vivir, por primera vez en mi vida un bis en toda su literalidad y por sorpresa. Venía siguiendo la gira desde hacía semanas en internet. Sabía que estaban cerrando la brutal Fire Woman. Pues cuando ya el público daba por terminado el concierto salió la banda de nuevo a descargar She Shells Sanctuary que, obviamente, ya había sonado durante la primera parte de la actuación, en la que hacen el album Love de cabo a rabo. No sé si lo hicieron porque estaban muy agradecidos a los "muchachos y muchachas" de Madrid, que pusimos La (dichosa) Riviera a reventar de público y entusiasmo o porque era el cumpleaños de uno de los músicos.

Tengo que admitir que yo hubiera preferido más temas de Electric, Sonic Temple, Ceremony, Beyond Good & Evil y hasta de Born In To This... y también del de la cabra, joder, pero no voy a poner pegas al repaso a un disco que tiene Rain, Phoenix, Big Neon Glitter o la citada She Shells Sanctuary, con la que hubo catarsis colectiva a pie de pista. Eso sí, hay pocas cosas tan intensas como vivir Wild Flower o Fire Woman en directo. Para mí Sweet Soul Sister, mi favorita de ellos, pero al parecer ya están hartos de esa canción.

En cuanto a la banda, mejor dicho, al duo , hay cosas que nunca cambian: en escena se tratan como dos extraños, no interactuan para nada, Billy se queda en su rincón, con su pose de piernas abiertas y aferrado al mastil. Se luce lo justo, no busca aplausos ni en momentos en los que más brilla, por ejemplo en el solo de Electric Ocean. Ian parece un oso, por gordo y peludo, muy alejado del bellezón de melena negra y ojos oscuros de los 90. Si lo tengo delante en la cola del Ahorramás no lo reconozco. Es un chollo para la industria de la pandereta (lanzó al público, que yo recuerde, tres) y tiene un chorro de voz que, al contrario que su imagen, permanece intacto y da gloria oírlo. Yo, que iba en tirantes, acabé empapada en sudor, no sé cuántos pollos estaría criando ese hombre que se pasó todo el concierto con cazadora y guantes de cuero.

Ahora sólo me queda rezar para un Electric Live Tour o un Sonic Temple Live Tour. Por cierto, al tipillo de El Mundo que decía que hoy día The Cult se habían convertido en una banda de tributo de sí mismos, sólo le digo una cosa: jódete.

The Cult. She Shells Sanctuary.

jueves, septiembre 24, 2009

Rise

Hace unos meses, por ser una cotilla y teclear en Google "ian astbury girlfriend" me encontré con esto:



Que yo recuerde el cotilleo no es un pecado capital pero sin duda Dios quiso castigarme haciéndome ver semejante aberración.

Sí, el hombretón de impresionante torrente de voz, melenaza negra azabache y un estilo propio en el vestir que le dotaba de un atractivo estratosférico, el morenazo que me tenía arrebolado el corazón en mis veinte años, comportándose como un tontito quinceañero dando besitos y arrumacos a su novia... y lo que es peor, mal vestido, mal peinado, mal afeitado... dan ganas de darle un euro para que se compre un cartón de vino Vegé.

Afortunadamente, por lo que llevo semanas leyendo, el Ian Astbury que me encontraré el sábado (desgraciadamente en la asquerosa Riviera) no será este atontolinado con pintas de señor mayor que no se ha tomado su medicación. Será algo más parecido a esto:

The Cult. Rise. Así se empieza un tema con guitarras poderosas...

martes, septiembre 22, 2009

Daddy, Brother, Lover, Little Boy

Odio La Riviera. No sé si existe una sala de conciertos más cutre en algún barrio de Kinsasa, con ese exterior mal iluminado, siempre sucio, que cuando llueve está lleno de barro y porquería, en unz zona en la que la circulación está organizada por un perturbado (vale, esto no es culpa de La Riviera, pero tampoco ayuda)...

Tan lamentable panorama no tendría la menor importancia si dentro no se encontrara una con una sala con una visibilidad de auténtica mierda entorpecida por unas... ¿columnas que sujetan el techo para que éste no se me caiga encima y no muera aplastada y por tanto son un elemento arquitéctonico molesto pero imprescindible para la propia existencia de la sala? Noooo... absurdas palmeras pochas y caidas en medio de una barra porque algún decorador hortera con el gusto en el ano ha pensado que con esas palmeritas el cliente creería que se encontraba tomándose una cerveza aguada en una guarriplaya de Benidorm y no en pleno Madrid junto al Manzanares. Dios, cómo detesto esa sala y el sábado otra vez... ¡¡¡¡Añoro el viejo Pabellón del Real Madrid!!!!!

Hasta aquí las culpas ajenas de por qué no pude escuchar (lo de ver, si no quería acabar con los riñones hechos migas gracias a tan agradable recinto y tan ingeniosa decoración) al 100% a Mr. Big el viernes pasado. El resto fue culpa mía, por decidir, sabrá Dios decirme por qué, que el concierto era a las 21.45 en lugar de a las 21.00, y tomarme u café tan pancha mirando (que no viendo) la tele al terminar de cambiarme.


Cuando logré aparcar y lleguo a la sala, mira que suerte la mía, me encuentré con uno de los escasísimos conciertos en la historia del rock universal que han empezado con puntualidad suiza. Eran las 21.20 y según me comentó un chico llevaban ya cinco canciones. ¿Cinco? Joder, ni que fueran Ramones.

Al menos el sonido era decente desde donde me tuve que quedar, confinada en la balaustrada porque (para mi sorpresa) la sala estaba llena. Disfruté algunos exhibicionismos, como el de Pat Torpey (sí, soy una de las 10 o 12 personas en el mundo a la que gustan los solos de batería, siempre que no sean de Lars Ulrich, claro) o los varios de Paul Gilbert disfrazado de controlador aéreo (¿qué crema usa este tipo? está igual que en el 93). El de Billy Sheehan, arriesgándome a ser virtualmente abofeteada, confieso que se me hizo muuuuy largo y muuuy pesado. Me sorprendió mucho Eric Martin, bastante más descarado y comunicativo de lo que esperaba y lo bien engrasado que está el grupo en las melodías.


Se lo curraron y se ganaron al público para la causa. Para mi inmensa y enorme desgracia sin paliativos, me perdí pelotazos como Daddy, Brother, Lover, Little Boy o Green Tinted Sixties Mind (¡mi favorita junto con la imposible Stay Together!) y no me gustó demasiado como hicieron Wild World (que adoro en disco), pero bueno, ahí quedaron momentos gloriosos como Colorado Bulldog, To Be With You, o, por supuestísimo, la tremenda Addicted To That Rush, que intercalaron con Highway To Hell y otra que, así de claro, me sonaba pero no supe identificar.


Yo no lo disfruté del todo, no por ir sola (si lo pienso bien, la mitad de los conciertos los acabo por ahí sola y desperdigada) sino por el lugar y mi tremenda cagada. Espero que, no tardando mucho, me den la oportunidad de remediarlo.


Mr. Big. Daddy, Brother, Lover, Little Boy. Más o menos esto me perdí por un chute de cafeína...


lunes, septiembre 21, 2009

We Are The Champions

Sí, lo sé, no es nada original, pero ¿quién quiere originalidad? Sois los mejores, os habéis sobrepuesto a un semana de fracasos y críticas para, literalmente, vapulear a todo el que se os ponía por delante (y sin prima prenegociada... qué diferencia con otros).



Este equipo es eso, un equipo y tiene un líder que hace tres meses estaba,ni más ni menos, que recogiendo su anillo de campeón de la NBA y ayer lloraba emocionado por saldar una deuda de dos años. Pau, eres grande físicamente pero como persona eres enorme.

Gracias, chicos.

Queen. We Are The Champions. Un tópico. Fantástico tópico.


* Del concierto cuento mañana. Hoy estoy confinada en casa con dieta de paracetamol...

viernes, septiembre 18, 2009

Green Tinted Sixties Minds

El invierno ha llegado a Madrid de forma traicionera. De un día para otro hemos pasado de sudar como Camacho a estar pelados de frío y buscando a toda prisa las chaquetas guardadas. Consecuencia: mi garganta ahora mismo parece alambre de espino y mi nariz un pimiento morrón. ¿Me impedirá tal cosa ir esta noche al concierto de Mr. Big? No, por supuesto que no pero habrá que cuidarse, que la próxima semana esperan (¡ay, qué ansia!) Astbury & Duffy.

Por cierto, que me ha dejado un poco alucinada la reseña que venía hoy en el Metrópoli (el suplemento de ocio de los viernes de El Mundo) sobre este grupo: "En 1989 Eric Martin (voz), Pat Torpey (batería), Billy Sheehan (bajo) y Paul Gilbert (guitarra) eran cuatro melenudos con chupa de cuero y cara de brutos (...)". Pues no sé, Paul Gilbert siempre me pareció que tenía cara de buen chico, tal vez porque siempre me recordó muchísimo a alguien, y sobre todo Eric Martin...siempre me ha parecido que tenía pinta de señora. De hecho recuerdo que la primera vez que vi una foto de Mr. Big (fijo que en un Metal Hammer, mi biblia en la adolescencia) pensé que era un grupo con chica cantante. Más bien suena a manido tópico cada vez que hablamos de una banda que triunfó en los 90.
Buen fin de semana y no olvidéis taparos bien, que las corrientes son muy malas.

Mr.Big. Green Tinted Sixties Minds. (a falta de un vidéo decente de Stay Together)

martes, septiembre 15, 2009

Get The Fuck Out

Anoche mientras cenaba veía Los Simpson, concretamente el capítulo sobre el día del apaleamiento. Dudo que, alcanzada su septingentésima emisión, alguien no lo haya visto. Por si acaso, resumo: en Springfield se celebra el "día del apaliamiento", tradición consistente en buscar culebras y apalearlas hasta matarlas. Por supuesto, a Lisa tal "fiesta" le horroriza y con la ayuda de Barry White consigue salvar a las culebras.

Triste casualidad, hoy mismo una caterva de perturbados, sádicos e impotentes hijos de puta perseguirá, aterrorizará, masacrará, torturará durante horas y finalmente matará a un ser vivo. Tan sólo para entretenerse. Y una masa de seres despreciables que no merecen el oxígeno que malgastan en alimentar sus podridos cerebros disfrutará con la ceremonia de la angustia de un animal atenazado por el pánico luchando por su vida.

Esto ocurrirá en un pueblo que tiene todo mi desprecio, Tordesillas, que se ufana y vanagloria del escaso grado de desarrollo que ha alcanzado en medio milenio y ataca con saña y salvajismo a quien protesta contra su asquerosa fiesta o a los medios que intentan mostrarla.

No recato un insulto para quienes como actores o espectadores participarán en esta repugnante infamia propia de psicópatas. Sois seres inferiores, peligrosos, malvados, gentuza de la peor calaña y os deseo lo peor. Disfrutáis con el pánico de un animal aterrorizado y desesperado, absolutamente indefenso. Os odio, os desprecio, me dais asco.

"Tradición de 500 años", justificaba en la televisión una vomitiva malvada tiparraca sedienta de sangre y terror. Hace 500 años se hacían innumerables salvajadas que la razón humana ha ido elimenando. Salvo en Tordesillas, en Medinaceli, Denia, Coria... y en general en un país que no concibe fiestas populares sin putear a un animal.

Por desgracia ni Lisa Simpson ni un redivivo Barry White podrían ayudar al desgraciado animal que hoy hará las delicias de estos energúmenos de Tordesillas. Si lo hubieran intentado, tan encantador pueblo los hubiera echado a hostia limpia.

Skid Row. Get The Fuck Out

domingo, septiembre 13, 2009

Here I Go Again

Madame de Chevreuse es melonerista, es decir, muy partidaria de La Melonera.

La Melonera es una carrera de 10 kilómetros que se celebra dentro de las fiestas del distrito de Arganzuela. La que corrí el sábado fue la decimocuarta edición, aunque en mi caso fue la segunda participación. Es una carrera peculiar que ya forma parte de las carreras "con solera" de Madrid como la del CSIC, Canillejas, Bomberos, La Mujer, San Lorenzo, etc. y tiene una altísima participación que crece cada edición, hasta los 7.000 de este año. Pero a la vez mantiene el toque de carrera popular ya que está asociada a un barrio y sus fiestas, es gratuita y no hay camiseta técnica ni chip ni zarandajas.

Pese a tan respetable número está estupendamente organizada por la gente de la Asociación Deportiva Marathon. Ya podían tomar nota en carreras con mucho más relumbrón e inscripciones nada baratas (con 17 € se descuelgan los señores organizadores del Trofeo José Cano de Canillejas tras el desastroso ridículo del año pasado maltratando a los participantes. Esperenme sentados).

Salvo algún pequeño tapón en los primeros metros, el resto discurrió perfectamente , con constante presencia de gente de la organización indicando a los corredores (juro que he estado en carreras donde la gente se perdía porque no había indicación alguna de por dónde seguir) y animando. En la llegada además de lo habitual, agua y refrescos, lo habitual es zamparse una rodaja de melón que con 10.000 metros en las piernas sabe a gloria.

A mí me pareció una pequeña San Silvestre, por la cantidad de corredores, la hora (18.30, una maravilla posible en muy pocos momentos del año) y sobre todo porque está repleto de gente del barrio que anima y aplaude a corredores estupendos (como el ganador de la prueba, al que vi girar la esquina de la calle donde estaba la meta mientras yo estaba a punto de llegar al kilómetro 5) y corredores mantas como Madame que se dan por contentos con hacer una hora.

El recorrido tiene de todo, un comienzo suave para que la gente se divierta en la salida, sobre todo gritando en el túnel y un trozo durísimo que va de la calle Melilla hasta la Plaza de Embajadores en subida constante o dos cuestas en el kilómetro 8 más o menos y de cuyo nombre no quiero acordarme.

Hace dos semanas que me caí y me hice un ligero esguince en el pie derecho, problemas de tener unos tobillos de mierda. No contaba con correr hasta el día anterior, que decidí probar con una buena venda y un el metrobús en el bolsillo por si era cuestión de abandonar. No hizo falta, mi pie se portó y terminé en una hora pelada, lo que está bien para mí, más después de dos semanas sin correr. Me alegro de no haber escuchado los consejos prudentes. He abrazado el melonerismo y esta carrera para mí se ha convertido en cita obligada cada año.
David Coverdale. Here I Go Again, renegado ya del ahuecado de raíces y la mecha de amoniaco.

jueves, septiembre 10, 2009

Rose Of Cimarron

El diccionario de la R.A.E. no recoge la palabra "serendipia". Sí está, claro, en Wikipedia. Lo define como "un descubrimiento científico afortunado e inesperado que se ha realizado accidentalmente. Se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente."

Con este último significado me quedo, el de casualidad. Hace algún tiempo estuve muy flipada con esta deliciosa canción, seguramente una de las más bonitas que he oído en mi vida. Por ningún hecho en concreto y sí por asociaciones mentales de mi propia cosecha, Rose Of Cimarron me recuerda a una época muy convulsa, bonita y dolorosa a la vez, para mí.


Durante los últimos 4 o 5 años no me había vuelto a acordar de sus interpretes, Poco, una exquisita de rock banda americana.En los últimos días, sin embargo en distintas ocasiones he escuchado hablar o he leído sobre el grupo.

Anoche, en Bones, otra canción de Poco, Keep On Trying, jugaba un papel importante en la relación de la protagonista con su padre. Sentí la imperiosa necesidad de volver a escuchar esta Rose Of Cimarron y de compartirla en el blog. Aquí la dejo para que los que la conocen la paledeen una vez más y los que no descubran esta preciosidad.

Poco. Rose Of Cimarron. Simplemente deliciosa.

miércoles, septiembre 09, 2009

Simple Song Of Freedom

Hasta ayer yo no tenía ni idea de quién es Lubna Hussein. Seguramente en tres días habré olvidado su nombre. Pero no quiero olvidar su acto de rebeldía. Lubna es peridodista y activista por los derechos humanos y de la mujer. El problema es que lo es en Sudán, uno de esos delirantes países instalados en la medieval idea del estado religioso y que me reafirma en mi tesis, no siempre bien vista, de la indiscutible superioridad moral de occidente, que hace más de tres siglos empezó a erradicar espanto.

El subversivo acto de Lubna fue presentarse en una cafetería de Jartum con pantalones y una camisa excesivamente transparente a juicio de las tiranas y fanáticas autoridades ¿religiosas? ¿policiales? ¿judiciales? ni se sabe. En concreto ha sido condenada por "indecencia" a una multa de 145 euros (ojo, 145 euros en Sudán) y 40 latigazos, aunque este último castigo, majetes, se lo han cambiado por un mes en prisión.


Lubna es funcionaria de la ONU, lo que podría haber utilizado para librarse de la acusación. No ha querido. De hecho se ha presentado ante el tribunal desquiciado y perverso con las mismas ropas que motivaron su condena. Como ella misma dice en un ilustrativo artículo que publicaba ayer en El Mundo, "43.000 mujeres furon arrestadas en el estado de Jartum durante 2008 por delitos de vestimenta". Que esto pase en el siglo XXI alarma. Que esto se esté extendiendo en el siglo XXI asusta. La historia ha dejado muchas lecciones y aquí se suman dos, que las mujeres siempre son las mayores víctimas de las tiranías y que no hay nada más maligno que la mezcla estado/religión.
Cuando dentro de unos días se me haya olvidado el nombre de esta brava mujer buscaré esta entrada.

Bobby Darin - Simple Song of Freedom. Den ustedes al play y disfruten de esta maravilla. Darin cambia Martinis por zarzaparrilla y menuda alhaja nos deja.

lunes, septiembre 07, 2009

Only The Lonely

Dentro de unos días hay un concierto en Madrid al que me apetece muchísimo ir.

Ni siquiera me he molestado en preguntar pero sé positiviamente que ninguna de las personas que conozco tiene mayor interés por ese concierto. La pregunta es simple: ¿me pierdo un concierto al que quiero ir por el hecho de que nadie quiera venir conmigo? La respuesta es NO, rotundamente NO.

Fríamente encuentro absurdo dejar pasar algo simpelemente porque no me vean sola. ¿Quién? Pues, también friamente, ni lo sé ni me importa. No será la primera vez que vaya sola a un concierto (en realidad será la segunda) y ya sé que no pasa absolutamente nada.

Pero no es todo tan simple. Ahí están esos absurdos complejos sociales: ese miedo a que los demás piensen que, pobre tipa, no tienes amigos que te acompañen a ese concierto, a ese viaje, a esa ver esa película. Es más, igual ni tienes amigos. No tiene sentido porque a "los demás" ni los conozco ni probablemente me los vuelva a encontrar pero es así.

Lo reconozoco, en el fondo padezco lo que el adorable Dr. Joel Fleichman llamaba "síndrome de rechazo social".

Roy Orbison. Only The Lonely.

martes, septiembre 01, 2009

Factory

Pues sí, la "working life" que nos tararea Bruce en esta ocasión ya está aquí otra vez. En realidad ya hace una semana que me reincorporé pero como una de esas modernidades absurdas que se estilan tanto en los colegios, hice periodo de adaptación y con obras en la oficina que me han hecho recordar con verdadero pavor cómo era eso de no tener ná de ná que hacer antes de Internet... un horror. En fin, un verano como otro cualquiera, con lo que eso tiene de bueno y de malo.


Cerré el curso 08/09 con la celebración en el Condado de Chevreuse de la I Gran Semana Springsteeniana. Pues para la vuelta al cole un último coletazo, una recomendación literaria que me ha acompañado este verano: el libro de Julio Valdeón Casas American Madness, sobre la gestación del enorme Darkness On The Edge Of Town.

En lo formal es una maravilla, lleno de fotos estupendas y con unos encantadores callejeros de Freehold y Asbury, el típico libro que sólo lees en casa porque no merece ser castigado en el metro o en la piscina.

El contenido es excelente. Aunque está escrito con la pasión de un fan, cosa que el autor no oculta, tiene una enorme labor de documentación. Cualquiera que haya se haya planteado alguna vez la gran disyuntiva (¿Born To Run o Darkness...?) tiene cita obligada con este libro-homenaje. Eso sí, la disyuntiva seguirá ahí pero se regocijará en una siempre recomendable escucha de este disco con algunos puntos de vista distintos (a mí al menos me ha ocurrido, por ejemplo, con Racing In The Streets).

Solo una advertencia: el lector notará como crece en su interior una rabia inmensa por no haber estado allí en el 78. Pero eso, como la vuelta al tajo, no tiene remedio.
Bruce Springsteen & The Seeger Sessions Band. Factory (Como lo he enlazado... ¿eh? Así se las ponían a Felipe II)