A ver, si yo no soy contable, economista, financiera ni ninguna de esas zaranzadajas, si soy una secretaria monda y lironda... ¿por qué me rodean y atacan miles de papelitos cutres cogidos con clips cada vez que llega el IVA? See/read you soon my darlings...jueves, octubre 15, 2009
Taxman
A ver, si yo no soy contable, economista, financiera ni ninguna de esas zaranzadajas, si soy una secretaria monda y lironda... ¿por qué me rodean y atacan miles de papelitos cutres cogidos con clips cada vez que llega el IVA? See/read you soon my darlings...viernes, octubre 09, 2009
A Good Life
más que, directamente, tuvieron que renunciar a hacer de la música su profesión y a los que sólo rescatará la arqueología musica. Joe Grushecky se quedó lejos del éxito.Cuando no ejerce de rockero Joe es educador social. Trabaja con chicos con problemas de comportamiento en su ciudad, Pittsburg. Esa cotidianidad se nota en su musica. Además es uno de los artífices de la Fundación Light of Day, que recauda fondos para la investigación sobre el Parkinson, enfermedad que padece su manager y en la que colabora gente como Bruce Springsteen, Southside Johnny, Lucinda Williams, Jakob Dylan o Michael J. Fox.
Sin embargo es un tipo feliz en su pequeña parcela en el planeta rock. Cuando viene a España puede contar con unos cientos de fieles devotos que asisten a sus conciertos y compran la música que él mismo edita en su propio sello. Lo merece, puedo dar fe de que en directo suda como se debe sudar en un escenario acompañado de su banda, The Houserockers. Sus composiciones no cambiarán la historia de la música pero de su cabeza salió Code Of Silence, un potentísimo tema que ha cantado en numerosas ocasines con su coleguita Springsteen (y que éste, como no tiene un pelo de tonto, inclyó en su Essentials) Un buen hombre este Joe.
martes, octubre 06, 2009
Ain't Gonna Cry
Lo de hoy viene porque últimamente acudo a conciertos de frutos secos, es decir, bandas que alcanzaron su mayor éxito durante mi tierna juventud. No hago más que desempolvar cd's que hasta ahora la molicie y la falta de una segunda torre de cds benno de Ikea mantenia en bolsas desde mi mudanza... va para 4 años criando pelusa. Un día me pondré con las casetes…
Ahora toca Gun, unos escoceses que desembarcaron en Madrid hace 20 años para tocar en Jácara, la discoteca más pija de Madrid en aquellos días. Desde entonces sacaron tres discos más que decentes, obtuvieron buena aceptación en España y se los tragó la tierra en el gran terremoto musical de mediados de los 90.
El caso es que les tenía totalmente perdida la pista hasta que paseando por internet me encontré con su gira española para octubre. Es más, en verano tocaron en un festival en Asturias. Huelga decir que, tras flipar 10 o 12 minutos compré la entrada al instante. En su época no los vi. La joven Madame de Chevreuse vivía de la paga de mamá o del trabajo de verano y había que seleccionar mucho qué se iba a ver.
Lo siguiente fue ponerme al día sobre la banda. Miraba la foto de su página oficial y había algo que no me cuadraba en la cara del cantante...Mark Nosequé (mi memoria para los nombres deja bastante que desear). Por un lado, la cara no me resultaba extraña, por otro me parecía que había cambiado mucho... hasta que tuve la grandiosa idea de leer qué había pasado en la banda en los últimos años y resulta que el actual cantante de Gun es el que en su día lo fue de Little Angels, Toby Jepson.
Los Little Angels fueron una buena banda en la más pura onda del hard rock británico que no tuvo suerte. Hasta el año pasado mantenían el record del concierto con menos gente al que Madame de Chevreuse ha asistido. Hasta en esto fueron desgraciados. El concierto estaba programado en una fecha malísima, sábado de primeros de agosto, en una sala que no sé si seguirá existiendo, Universal, por Manuel Becerra. Tuve que bajar desde El Escorial, donde vivía en verano, a Madrid para encontrarme, no recuerdo muy bien por qué, con que el concierto se trasladaba al día siguiente. Supongo que la fecha de salida de vacaciones y el cambio de día no fueron precisamente una ayuda y al final en la sala nos encontramos unas 150 personas. Sin embargo la entrega de los chicos fue inversamente proporcional. Lo recuerdo como uno de los shows más entrañables de mi vida en primerísima fila (¡como para no!) y me hice con una púa. Otra de las cosas que recuerdo es una tremenda versión de The Kids Wanna Rock de Bryan Adams (cuando era un músico más que respetable y no un mamarracho como ahora). Como éramos tan poquitos, al final del concierto la banda salió a charlar con los cuatro monos que por allí nos habíamos quedado un domingo de agosto.
Recuerdo que estuve hablando con Toby, con Bruce Dickinson, el guitarrista al que todo el mundo hacía gracietas por el nombre, y su hermano Jimmy. Decían estar un poco decepcionados por el cambio de fecha y la escasez de público. Yo intenté dorar la píldora contándoles que sin duda habría habido mucha más gente de haber tocado el día anterior y si no hubiera sido el principal fin de semana de salida de vacaciones en España. También les regañé por no tocar Ain’t Gonna Cry y les dije que no se preocuparan, que la próxima vez esperaba verles tocando en el Bernabéu (lo bueno de los ingleses es que saben a qué te refieres) y poder tomarme también una cerveza con ellos en esa ocasión. Supongo que aquello les hizo gracia porque me regalaron una camiseta del grupo que lucí con notable orgullo durante toda la temporada otoño-invierno en Canciller.
Yo me fui feliz como una lombriz porque por fin estudiar inglés me había servido para algo y había estado hablando con los músicos y deseando que “mis amigos” triunfaran y se comieran el mundo. Ni ellos ni yo lo hicimos.
Little Angels. Ain't Gonnna Cry (menuda mentira... anda que no he llorado veces)
viernes, octubre 02, 2009
I Cant Explain
Pues eso, que no puedo explicar muy bien mis sensaciones hoy con respecto a lo de Madrid 2016. Debería ser de optimismo. Soy la típica madrileña hastiada de zanjas, taladradoras, excavadoras…Cuando atravieso la plaza de Callao me veo a mí misma como dentro de un vídeo-juego, yendo por los caminos delimitados por la vallas amarillas... La perspectiva de unos Juegos Olímpicos en mi ciudad me producía terror y aburrimiento al mismo tiempo.
Aunque siempre he oído hablar del impulso que fueron para Barcelona los Juegos del 92, nunca he confiado en que los ciudadanos realmente se beneficien de estos eventos que exigen tantas molestias y tanto gasto. La única ciudad olímpica que he conocido antes y después de unos Juegos es Torino y, seamos serios, los de invierno son la hermana, no pobre porque son para países ricos, pero sí insulsa de los Juegos Olímpicos. Tampoco es que yo notara nada nuevo en aquella ciudad salvo un metro con una línea que no sé si les sirve para algo. Mi hermana estuvo en Atenas este verano. Dice que sí una ciudad mejora tras unos Juegos no quiere ni pensar cómo era antes Atenas.
Sin embargo, como admito tener débil personalidad, la mañana de la decisión de los de 2012 me sentí indignada, sobre todo por las preguntas del garrapata de Alberto de Mónaco. No me lo podía explicar.
Cuando se anunció que Madrid seguiría optando, de nuevo me uní al grupo de madrileños que desea que el verano de 2016 sea como todos en esta ciudad, un lujo en el que uno puede moverse como quiera, aparcar, disfrutar sin aglomeraciones…Sí, hasta hace unos días Madame de Chevreuse decía NO a Madrid 2016 (el anuncio de radio de la tipa ebria cuyo padre vio a Hemingway ayuda bastante).
Otra vez no me lo puedo explicar. Será que, como lluvia fina, la mercadotecnia municipal ha calado en mi débil personalidad, será que me sube a flor de piel el orgullo de madrileña, pero tengo una corazonada… mala. Otra vez nos va a tocar perder (nótese el uso del pronombre, primera persona de plural).
Ignoro si será Obama subyugando a todos con el brillo de su sonrisa Profident o el influjo de los culos brasileños. Seguramente sea que la candidatura madrileña ha repartido menos euros que dólares o reales, pero alguien nos va a dejar compuestos y sin la pasta olímpica, que es de lo que se trata.
Pues yo digo, que si es así, a por Madrid 2020, ya por narices, a dar la brasa hasta que a Madrid le den unos Juegos por pesados.
lunes, septiembre 28, 2009
She Sells Sanctuary
Les entregue parte de mi corazón el 16 de noviembre de 1991 cuando los vi en mi añorado Pabellón del Real Madrid. Vale que era mucho más joven, mucho más impresionable y llevaba muchos menos conciertos en las espaldas pero estoy segura de que presencié uno de los mejores conciertos que estos dos chulos han dado en su vida.
Las circunstancias han hecho que hayan tenido que pasar 18 años para reencontrarme con ellos. Cuando el famoso episodio de Vallecas no quise ir, no quería ver a The Cult de teloneros. Suerte, porque me ahorré el celebre bombardeo de bocadillos de mortadela. En 2007 yo no pasaba por mi mejor momento, perdí interés incluso por la música y ni tan siquiera me enteré de que vinieron a La Riviera. Por lo leído, creo que fue lo mejor que me podía haber pasado porque al parecer dieron la nota, especialmente Ian en plan Snoopy Dog.
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Pues puedo decir que he sido afortunada. El sábado Ian Astbury y Billy Duffy se portaron. Es más, me dieron la ocasión de vivir, por primera vez en mi vida un bis en toda su literalidad y por sorpresa. Venía siguiendo la gira desde hacía semanas en internet. Sabía que estaban cerrando la brutal Fire Woman. Pues cuando ya el público daba por terminado el concierto salió la banda de nuevo a descargar She Shells Sanctuary que, obviamente, ya había sonado durante la primera parte de la actuación, en la que hacen el album Love de cabo a rabo. No sé si lo hicieron porque estaban muy agradecidos a los "muchachos y muchachas" de Madrid, que pusimos La (dichosa) Riviera a reventar de público y entusiasmo o porque era el cumpleaños de uno de los músicos.
Tengo que admitir que yo hubiera preferido más temas de Electric, Sonic Temple, Ceremony, Beyond Good & Evil y hasta de Born In To This... y también del de la cabra, joder, pero no voy a poner pegas al repaso a un disco que tiene Rain, Phoenix, Big Neon Glitter o la citada She Shells Sanctuary, con la que hubo catarsis colectiva a pie de pista. Eso sí, hay pocas cosas tan intensas como vivir Wild Flower o Fire Woman en directo. Para mí Sweet Soul Sister, mi favorita de ellos, pero al parecer ya están hartos de esa canción.
En cuanto a la banda, mejor dicho, al duo , hay cosas que nunca cambian: en escena se tratan como dos extraños, no interactuan para nada, Billy se queda en su rincón, con su pose de piernas abiertas y aferrado al mastil. Se luce lo justo, no busca aplausos ni en momentos en los que más brilla, por ejemplo en el solo de Electric Ocean. Ian parece un oso, por gordo y peludo, muy alejado del bellezón de melena negra y ojos oscuros de los 90. Si lo tengo delante en la cola del Ahorramás no lo reconozco. Es un chollo para la industria de la pandereta (lanzó al público, que yo recuerde, tres) y tiene un chorro de voz que, al contrario que su imagen, permanece intacto y da gloria oírlo. Yo, que iba en tirantes, acabé empapada en sudor, no sé cuántos pollos estaría criando ese hombre que se pasó todo el concierto con cazadora y guantes de cuero.
Ahora sólo me queda rezar para un Electric Live Tour o un Sonic Temple Live Tour. Por cierto, al tipillo de El Mundo que decía que hoy día The Cult se habían convertido en una banda de tributo de sí mismos, sólo le digo una cosa: jódete.
The Cult. She Shells Sanctuary.
jueves, septiembre 24, 2009
Rise
Que yo recuerde el cotilleo no es un pecado capital pero sin duda Dios quiso castigarme haciéndome ver semejante aberración.
Sí, el hombretón de impresionante torrente de voz, melenaza negra azabache y un estilo propio en el vestir que le dotaba de un atractivo estratosférico, el morenazo que me tenía arrebolado el corazón en mis veinte años, comportándose como un tontito quinceañero dando besitos y arrumacos a su novia... y lo que es peor, mal vestido, mal peinado, mal afeitado... dan ganas de darle un euro para que se compre un cartón de vino Vegé.
Afortunadamente, por lo que llevo semanas leyendo, el Ian Astbury que me encontraré el sábado (desgraciadamente en la asquerosa Riviera) no será este atontolinado con pintas de señor mayor que no se ha tomado su medicación. Será algo más parecido a esto:
The Cult. Rise. Así se empieza un tema con guitarras poderosas...
martes, septiembre 22, 2009
Daddy, Brother, Lover, Little Boy
Tan lamentable panorama no tendría la menor importancia si dentro no se encontrara una con una sala con una visibilidad de auténtica mierda entorpecida por unas... ¿columnas que sujetan el techo para que éste no se me caiga encima y no muera aplastada y por tanto son un elemento arquitéctonico molesto pero imprescindible para la propia existencia de la sala? Noooo... absurdas palmeras pochas y caidas en medio de una barra porque algún decorador hortera con el gusto en el ano ha pensado que con esas palmeritas el cliente creería que se encontraba tomándose una cerveza aguada en una guarriplaya de Benidorm y no en pleno Madrid junto al Manzanares. Dios, cómo detesto esa sala y el sábado otra vez... ¡¡¡¡Añoro el viejo Pabellón del Real Madrid!!!!!
Hasta aquí las culpas ajenas de por qué no pude escuchar (lo de ver, si no quería acabar con los riñones hechos migas gracias a tan agradable recinto y tan ingeniosa decoración) al 100% a Mr. Big el viernes pasado. El resto fue culpa mía, por decidir, sabrá Dios decirme por qué, que el concierto era a las 21.45 en lugar de a las 21.00, y tomarme u café tan pancha mirando (que no viendo) la tele al terminar de cambiarme.
Cuando logré aparcar y lleguo a la sala, mira que suerte la mía, me encuentré con uno de los escasísimos conciertos en la historia del rock universal que han empezado con puntualidad suiza. Eran las 21.20 y según me comentó un chico llevaban ya cinco canciones. ¿Cinco? Joder, ni que fueran Ramones.
Al menos el sonido era decente desde donde me tuve que quedar, confinada en la balaustrada porque (para mi sorpresa) la sala estaba llena. Disfruté algunos exhibicionismos, como el de Pat Torpey (sí, soy una de las 10 o 12 personas en el mundo a la que gustan los solos de batería, siempre que no sean de Lars Ulrich, claro) o los varios de Paul Gilbert disfrazado de controlador aéreo (¿qué crema usa este tipo? está igual que en el 93). El de Billy Sheehan, arriesgándome a ser virtualmente abofeteada, confieso que se me hizo muuuuy largo y muuuy pesado. Me sorprendió mucho Eric Martin, bastante más descarado y comunicativo de lo que esperaba y lo bien engrasado que está el grupo en las melodías.Se lo curraron y se ganaron al público para la causa. Para mi inmensa y enorme desgracia sin paliativos, me perdí pelotazos como Daddy, Brother, Lover, Little Boy o Green Tinted Sixties Mind (¡mi favorita junto con la imposible Stay Together!) y no me gustó demasiado como hicieron Wild World (que adoro en disco), pero bueno, ahí quedaron momentos gloriosos como Colorado Bulldog, To Be With You, o, por supuestísimo, la tremenda Addicted To That Rush, que intercalaron con Highway To Hell y otra que, así de claro, me sonaba pero no supe identificar.
Yo no lo disfruté del todo, no por ir sola (si lo pienso bien, la mitad de los conciertos los acabo por ahí sola y desperdigada) sino por el lugar y mi tremenda cagada. Espero que, no tardando mucho, me den la oportunidad de remediarlo.
Mr. Big. Daddy, Brother, Lover, Little Boy. Más o menos esto me perdí por un chute de cafeína...
lunes, septiembre 21, 2009
We Are The Champions

Este equipo es eso, un equipo y tiene un líder que hace tres meses estaba,ni más ni menos, que recogiendo su anillo de campeón de la NBA y ayer lloraba emocionado por saldar una deuda de dos años. Pau, eres grande físicamente pero como persona eres enorme.
Gracias, chicos.
Queen. We Are The Champions. Un tópico. Fantástico tópico.
* Del concierto cuento mañana. Hoy estoy confinada en casa con dieta de paracetamol...
viernes, septiembre 18, 2009
Green Tinted Sixties Minds

martes, septiembre 15, 2009
Get The Fuck Out

domingo, septiembre 13, 2009
Here I Go Again
jueves, septiembre 10, 2009
Rose Of Cimarron

miércoles, septiembre 09, 2009
Simple Song Of Freedom
El subversivo acto de Lubna fue presentarse en una cafetería de Jartum con pantalones y una camisa excesivamente transparente a juicio de las tiranas y fanáticas autoridades ¿religiosas? ¿policiales? ¿judiciales? ni se sabe. En concreto ha sido condenada por "indecencia" a una multa de 145 euros (ojo, 145 euros en Sudán) y 40 latigazos, aunque este último castigo, majetes, se lo han cambiado por un mes en prisión.

Lubna es funcionaria de la ONU, lo que podría haber utilizado para librarse de la acusación. No ha querido. De hecho se ha presentado ante el tribunal desquiciado y perverso con las mismas ropas que motivaron su condena. Como ella misma dice en un ilustrativo artículo que publicaba ayer en El Mundo, "43.000 mujeres furon arrestadas en el estado de Jartum durante 2008 por delitos de vestimenta". Que esto pase en el siglo XXI alarma. Que esto se esté extendiendo en el siglo XXI asusta. La historia ha dejado muchas lecciones y aquí se suman dos, que las mujeres siempre son las mayores víctimas de las tiranías y que no hay nada más maligno que la mezcla estado/religión.
lunes, septiembre 07, 2009
Only The Lonely
Ni siquiera me he molestado en preguntar pero sé positiviamente que ninguna de las personas que conozco tiene mayor interés por ese concierto. La pregunta es simple: ¿me pierdo un concierto al que quiero ir por el hecho de que nadie quiera venir conmigo? La respuesta es NO, rotundamente NO.
Fríamente encuentro absurdo dejar pasar algo simpelemente porque no me vean sola. ¿Quién? Pues, también friamente, ni lo sé ni me importa. No será la primera vez que vaya sola a un concierto (en realidad será la segunda) y ya sé que no pasa absolutamente nada.
Pero no es todo tan simple. Ahí están esos absurdos complejos sociales: ese miedo a que los demás piensen que, pobre tipa, no tienes amigos que te acompañen a ese concierto, a ese viaje, a esa ver esa película. Es más, igual ni tienes amigos. No tiene sentido porque a "los demás" ni los conozco ni probablemente me los vuelva a encontrar pero es así.
Lo reconozoco, en el fondo padezco lo que el adorable Dr. Joel Fleichman llamaba "síndrome de rechazo social".Roy Orbison. Only The Lonely.
martes, septiembre 01, 2009
Factory
Cerré el curso 08/09 con la celebración en el Condado de Chevreuse de la I Gran Semana Springsteeniana. Pues para la vuelta al cole un último coletazo, una recomendación literaria que me ha acompañado este verano: el libro de Julio Valdeón Casas American Madness, sobre la gestación del enorme Darkness On The Edge Of Town.
En lo formal es una maravilla, lleno de fotos estupendas y con unos encantadores callejeros de Freehold y Asbury, el típico libro que sólo lees en casa porque no merece ser castigado en el metro o en la piscina.
El contenido es excelente. Aunque está escrito con la pasión de un fan, cosa que el autor no oculta, tiene una enorme labor de documentación. Cualquiera que haya se haya planteado alguna vez la gran disyuntiva (¿Born To Run o Darkness...?) tiene cita obligada con este libro-homenaje. Eso sí, la disyuntiva seguirá ahí pero se regocijará en una siempre recomendable escucha de este disco con algunos puntos de vista distintos (a mí al menos me ha ocurrido, por ejemplo, con Racing In The Streets).
lunes, agosto 03, 2009
Something In The Night
No hay mucho que reprochar a un hombre que, siendo quien es él, pudiendo hacer un concierto funcionarial con llenos o casi llenos asegurados. Pero no. Durante tres horas Bruce corre, salta, sube, baja, canta, implica al público, se deja tocar él y su guitarra y, como un sumo sacerdote, oficia una ceremonia de la que todo el mundo sale con el corazón en la garganta. Pero, fancamente, me jode y me rejode que no caiga una sola canción de The Wild y sí tres de The Rising. Ojo, que aquí Madame es la primera que en cuanto se mete en harina grita I'ts all right it's all right it's all right yeah como la que más, pero me queda un regustillo chungo cuando pienso, no ya que no hayan caído For You ni Kitty's Back (once again!) sino que nos hemos quedado sin Jungleland ni Thunder Road...Y, por Dios, cuando miró lo de anoche en Santiago y veo en la lista Backstreets, una de las peticiones de las cuatro pancartas que llevábamos me reconcomen los demonios.
Y hasta aquí los peros que podía poner. El resto...bufff...Thi is rock n' roll!!! A ver qué banda de chavalitos con la mitad de años que Bruce es capaz de poner en pie lo que puso él. Desde el momento en que el acordeón empezó a sonar (al parecer con un pasadoble pero yo no distinguía nada en medio de la ovación general y los gritos de expectación de la zona acotada...sííí, conseguí pulsera verde con mucho esfuerzo) para inmediatamente lanzar ese misil que es Badlands, aquello fue el delirio.
He aquí las bombas que lanzaron estos bestias de la E Street band para poner a todo el José Zorrilla en pie: No Surrender, Night (maravillosa), Hungry Heart, cantados toda la primera estrofa y el estribillo por el público como en el directo del 85, y primera parada -por así llamarlo- con Outlaw Pete, que me sorprendió lo bien que funcionaba en directo. Para entonces Madame ya estaba un poco hasta su ducal moño de las pancartas (pidiendo y Kitty's..., Backtreets, NYC Serenade y For You) y se las había endosado a uno amigo.
Bruce se mueve constantemente a lo largo y ancho del escenario, en cuatro o cinco ocasiones en las que a lo largo de la noche vino a la zona en la que yo me encontraba estuve, no sé, a..¿dos o tres metros de él? ver a ese hombre tan cerca, cantando, los surcos de su cara...fue muy muy muy especial. Desupés de Outlaw Pete primera sorpresa la primitivísima... Spirits In The Night.
Después llegaron Seeds, Johnny 99 en una versión que super roncanrolera y animada que nos puso a todos a 100, la escondidísima Trapped (discusión de horas sobre en qué disco estaba... ninguno teníamos razón) y el “Momento pancarta” al ritmo de Raise Your Hands. Me encanta, hacer sentir al público que tiene arte y parte en la elección de las canciones. Cierto que son pocos los que consiguen que Bruce coja su cartel...¡se le ofrecen cientos! (nosotros no fuimos de “los elegidos”, estábamos cerca pero no tanto). Ahora, la que triunfó fue una enorme que rezaba “No tenéis pelotas para tocar “Great Balls Of Fire”). Vaya que no. Dicho y hecho, esa máquina de rock preparada para triturar almas (Clarence está muy muy muy jodido pero me pasa como con Raú,l que lo prefiero jugando cojo a cualquier mercenario, igualmente prefiero a Big Man en su taburete que una E Street Band sin él) se pone en marcha con uno de los himnos históricos de la nación rockera.
Acto seguido sacó del montón de pancartas un sobre gigante que contenía una nota pidiendo, después de tantos años de espera “Something In The Night” . A una chica que cumplia 12 años le dedicó Surprise Surprise. Habrá a quien no guste e incluso molesten estos guiños a los fans, bastante efectistas, cierto... ¿pero para quién si no va a montar estos números? ¿para congraciarse con quienes critican cada movimiento que hace?
Tras My Love Will Not Let You Down (una canción muy especial para mí: la primera canción que oí a Bruce y la banda tocar en vivo, junio del 99) empezó el lado que menos me emocionó del concierto porque se acumularon seguidos demasiados temas de The Rising, Working... y pocos clásicos, además de 41 Shots, demasiado larga y fuera de lugar para mi gusto. Para remontar el vuelo, el himno springsteeniano por excelencia, Bor To Run. No importa cuantas veces brinque y salte con ese “higway's jammed with broken heroes”. Siempre se me humedecen un poquito los ojos.
Bruce este año está dispuesto a no conceder un respiro. Quien aguante que se venga conmigo. No hay parada para los bises. No hay aliento que coger. Reune a la banda en el frontal, saluda y a tocar otra vez una efectivísima y bailonga Seven Nights to Rock seguido de esa fiesta que es American Land y en la que, excepto Max (pletórico, señores, en un estado tremendo) toda la banda se junta en la pasarela. Recta final, la inquietud de saber que se está acabando, Bobby Jean, Dancing In The Dark (bailecito con una rubia envidiadísma por mí). Justo después de ésta Bruce finge que sus fuerzas se han agotado y se desmaya. Sale un tipo vestido de doctor y, por suerte nos lo resucita para que nos dé a todos, insaciables, un poquito más:
Por desgracia tras la resurrección con la mascarilla milagrosa arrancan las notas de Twist And Shout que gazpachea con La Bamba. Sí es divertido pero se escucha con una mezcla de alegría de y tristeza porque sabemos que es el anuncio del final y que no tenemos derecho a pedir más.
Me pregunto, de verdad, cómo coño lo hace. Hasta dentro de unos años. Allí estaré.
(Siento haber tardado tanto en publicar la entrada pero nos quedamos en Valladolid todo el domingo tapeando a lo bestia, como si fuésemos refugiados, y llegué a casa de madrugada. La mañana, durmiendo y preparando la huída de Madrid. Hasta pronto a todos, felices vacaciones)
jueves, julio 30, 2009
Sherry Darling
Grabada en un magnífico falso directo, Sherry Darling es la traducción a música de beberse una cerveza. Esta canción sabe a una rubia fresquita y espumosa en los labios mientras le hablas a tus colegas de ese jodido grano en el culo que crece y crece, que te está amargando la existencia: Bruce quiere a su chica y su chica le quiere a él. ¿Cuál es el problema? Uno más viejo que la vida misma: la madre de ella. Bruce, sencillamente no la soporta.Con una impostada desesperación Bruce cuenta cómo su adorable suegra está minando su paciencia. La señora, además de tener unos los enormes pies, es de las que no se calla ni debajo del agua y ha tomado al mozo de su hija como su chofer particular. El pobre novio se desespera cuando cada lunes por la mañana debe llevarla a la oficina de empleo y el pobre enamorado tiene que soportar el incensante parloteo de la buena mujer y le exaspera verse atrapado en un atasco con la madre de su chica en lugar de la cercana y soleada playa, repleta de chicas...¡Pobre!
Bruce, hasta los mismísimos, le da un ultimantum a su querida Sherry... o la señora se calla o la saca por las bravas del coche y vuelve andando... What you say, Sherry Darling?
Bruce Springsteen & The E Street Band. Sherry Darling. ¡Clarence, dale caña !
(Malditos sean los patriotas psicópatas que arrancan vidas)
miércoles, julio 29, 2009
Sinaloa Cowboys
Un día los dos hermanos decidieron hacer lo que tantos mejicanos, cruzar a Estados Unidos en busca de su sueño americano (al fin y al cabo México también es América).
Antes de su marcha su padre les dijo: “Hijos míos, hay una cosa que vais a aprender: por cada cosa que el Norte os dé os arrancará el precio a cambio”.
Miguel y Luis pasaron la frontera por el dique del río y empezaron a trabajar de sol a sol en los campos de San Joaquín (Condado de Fresno, California), haciendo el trabajo que los gringos no querían hacer, recoger fruta.
Un día les llegó la voz de que había hombres de Sinaloa buscando gente. En el interior del condado había una granja de pollos abandonada y allí, en un pequeño cobertizo de hojalata al borde del barranco Miguel y Luis empezaron a hervir metanfetamina.
Era peligroso, sí. Era un delito, también. Pero trabajando para los hombres de Sinaloa ganaban en un turno de diez horas lo que en un año recogiendo fruta. Miguel y Luis sabían que si daban un mal paso con el ácido hidriódico su piel se quemaría hasta los huesos y que si inhalaban aquellos vapores los tipos de Sinaloa les dejarían en pleno desierto escupiendo sangre.
Ocurrió durante un anochecer de invierno. Miguel estaba haciendo guardia fuera cuando de repente una explosión iluminó todo el valle. El cobertizo había saltado por los aires. Miguel pudo rescatar a Luis. Bajó por un estrecho camino llevando el cuerpo abrasado de su hermano sobre el hombro hasta la orilla de un riachuelo y allí, entre la hierba alta, Luis Rosales murió.
Miguel subió el cuerpo de Luis a la furgoneta. Condujo hasta llegar hasta una arboleda de eucaliptos, donde caía la luz del sol de la mañana. Desenterró 10.000 dólares, todo el dinero que habían conseguido ahorrar, besó los labios de su hermano y lo puso en su tumba.
Una de las canciones de Springsteen más bonitas y desconocidas, de las que se llaman "escondidas", perteneciente a Ghost Of Tom Joad, el hermano pobre de Nebraska. Una de mis favoritas.
(Craker hicieron una tremenda versión de este tema para el muy recomendable album Light Of Day. Este album benféfico recopilaba versiones de canciones de Bruce a cargo de artistas como Elliott Murphy, Dan Bern,Dion, Dan Baird, Pete Yorn, Jason Ringenberg, Rosie Flores o Joe Grusheky, cuyo hijo es el artífice de la fundación Light Of Day que recauda fondos para la investigación sobre el Parkinson).
Bruce Springsteen. Sinaloa Cowboys.
martes, julio 28, 2009
Backstreets
Parido en 1975, fue el cara o cruz de Springsteen en su momento. La industria discográfica había puesto muchas esperanzas en él. Era, según la celebérrima frase "el futuro del rock" pero de momento "El Futuro" había obtenido, hablando de parné, un fracaso (Greetings...) y un resultado bastante más mediocre de lo esperado (The Wild...).

La mezcla de presión, ese perfeccionismo obsesivo suyo -que tan mal le ha aconsejado en tantas ocasiones- y que esa E Street Band iba tomando cuerpo hicieron maravillosa simbiosis. Bruce se juramentó con Apple y Landau para hacer un album que volviera del revés su carrera en particular y el rock n' roll en general. Ese descomunal conjunto de sólo 8 canciones fue lo que salió.
La Santísima Trinidad de este disco son su comienzo, Thunder Road (que, curiosamente, nunca fue single), su momento central e himno springstiniano por excelencia, Born To Run, y el glorioso cierre de Jungleland, una auténtica película envasada en casi 10 minutos de canción. Pero el resto no es, ni muchísimo menos morralla. Son temas que cantidad de músicos matarían por tener en su repertorio y por supuesto cualquiera que hubiese firmado Backstreets tendría un lugar de honor en mi corazón musical.
50 segundos de piano por obra y gracia de Roy Bittan. Así arranca esta canción poderosa y triste, muy triste porque el tema principal es la decepción: por la amistad defraudada, por el amor traicionado, por las promesas rotas, por la vida que se parece a lo que esperabas como un huevo a una castaña (after all this time to find were just like all the rest) y todo en medio de ese ambiente asfixiante y polvoriento, escenario familiar que Springsteen saca de la calle, del barrio, del bar, de la literatura y del cine americanos.
Lo escribo a bote pronto, pero creo que es la canción donde más fuerza su voz Springsteen (al margen de los tan parodiados y parodiables gruñidos de We Are The World) en un final rabiosísimo cantado por un hombre puteado.
Espero que el calor que está pasando en España le inspire para que nos dé una sorpresita en Valladolid...One soft infested summer...
Bruce Springsteen. Backstreets. Hammersmith Odeon, 1975 (¡ay el gorrito...!)
lunes, julio 27, 2009
For You
Una vez encontré una curiosa interpretación de un tipo que afirmaba que la canción expresa la ambivalencia de los sentimientos hacia la madre. Podría ser, en su día ya nos llevamos una buena sorpresa con el Yesterday de McCartney. Además, Bruce ha reflejado en varias canciones su tormentosa relación con su padre. A mí, sinceramente, esa interpretación me chirría.
Bruce Springsteen. For You. Hammersmith Odeon, 1975. ¡¡Dios, cómo amo esta canción!!
Actualización: vergüenza debería darle a El País enviar a una persona muy ebria a cubrir el concierto de Bilbao. Sólo así se explica lo que leo en la edición impresa. Copio: "La E Street Band apareció poco mermada (...) Daniel Federicci...". Podría ser, si el pobre Danny no llevara casi año y medio muerto. Otra perla "acude a lasfuentes sagradas y trdicionales del rock y el folk, a Woody Gurthrie y a Bob Dylan, a Pete Seeger y a Luke Perry (y su emolable You Never Can Tell) y a Elvis". Igual su resbalón en los 90 fue porque estaba demasiado flipado con Sensación de vivir.

